Se dice que 

Gabriel García Esquivel

La irracionalidad de los coordinadores estatales

El próximo gobierno federal trata de mandar una señal de que será tan diferente a sus antecesores que podría tener un alto costo irracional e innecesario para las condiciones que vive el país económicamente, por ejemplo, la idea de tener coordinadores estatales en lugar de delegados federales sería generar contrapeso al gobernante en turno, pero también podría descarrilar la relación donde el PAN y PRI serán oposición en los gobiernos estatales. No solo lleva el problema político, sino también el económico. La propuesta del presidente electo Andrés Manuel López Obrado que pretende descentralizar las dependencias del gobierno federal podría representar un costo cercano a los 150 mil millones de pesos dejando sin trabajo a más de siete mil burócratas en todo el país, además de que algunos activos, como edificios propios del gobierno federal, dejarían de operar porque no serían utilizados. En el tema político de la entidad veracruzana se especula que ya existe contrapeso político al próximo gobierno que encabezará Cuitláhuac García, con el coordinador federal del estado, tan es así que Manuel Huerta Ladrón De Guevara, actual presidente del comité estatal de MORENA es llamado el vicegobernador, porque tendrá políticamente el mismo peso ante quien dirigirá las riendas del estado con toda la fuerza de las dependencias del gobierno federal, eso podría ser hasta un pleito entre la gente de MORENA. Este tipo de experimentos que hacen siempre los nuevos gobiernos desde el nivel federal hasta el municipal en el cambio de mandatos muchas veces termina siendo un espectáculo mediático, sin resultados reales para la población. La transformación que pretende hacer MORENA está dejando muchas inquietudes entre la sociedad, poniendo a la gente en la expectativa, empezando a dudar si habrá valido la pena votar en las condiciones que lo hizo la población, dado el alto margen con el que ganó el partido de Andrés Manuel. Lo lamentable de esta historia para todos los mexicanos que participamos en la elección presidencial, independientemente de por quien emitimos nuestro voto, es como un presidente electo, antes de rendir protesta, empieza a perder legitimidad por ocurrencias, por no ser coherente con los compromisos de campaña. Perder la legitimidad es el paso directo a la ingobernabilidad, sólo que en un momento donde la sociedad está muy polarizada, el desencanto social y sus consecuencias podría ser mayor al que se vive ahora que se va Enrique Peña Nieto, es cuestión de tiempo.

Ayer en el café de la Parroquia del centro de Veracruz, apareció Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, quien en su momento fue gran aliado de Miguel Ángel Yunes Linares, pues ahora parece que la condición que vive el partido y la reciente derrota los dividió. El llamado chapito anunció que el partido lo que requiere en este momento es mirar hacía adentro, recuperar a la militancia, hacer quela militancia participe en la designación de sus propios candidatos, para salir a las calles a recuperar la dignidad y el respaldo ciudadano. Si el chapito se le volteó a Yunes Linares, y en grupos políticos de ese tamaño no existe la capacidad del dialogo y el consenso, podrían terminar fracturados sin posibilidad de dar la batalla en el futuro. Lo que si habría que destacar es que Joaquín Guzmán, tiene en el bolsillo 4 mil votos de la militancia en la zona norte del estado de Veracruz, con esa tarjeta de presentación va por el comité estatal del PAN, en medio de fuertes golpes por debajo de la mesa y desacreditaciones entre los grupos participantes.