De filosofía y cosas peores

De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, agradeció al mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, por no opinar acerca de la decisión mexicana de otorgar asilo político a Evo Morales. "Le reconozco al Gobierno de Estados Unidos, y en particular al presidente Trump, que no haya opinado sobre nuestra decisión libre y soberana. Nosotros no tenemos por qué pedirle permiso a nadie para actuar y tenemos que guiarnos por lo que establece nuestra Constitución", afirmó en la conferencia matutina desde Palacio Nacional. Así mismo, nuestro señor presidente declaró que él dio la instrucción de que elementos de la Secretaría de la Defensa cuiden a Evo Morales. Explicó que esos elementos podrían haber formado parte del Estado Mayor Presidencial, pero que ese cuerpo de élite ya no existe y los oficiales no fueron liquidados, solo fueron trasladados a Sedena. Esto lo copié desde las últimas noticias de anoche, y lo hice para aclarar una de las muchas e insidiosas críticas acerca de la decisión de AMLO: antier expuse la sofística y hasta estúpida crítica donde se usaba el gran monto del costo del avión (adquirido por EPN) usado para el vuelo de Evo Morales para fustigar la decisión del presidente actual, cuando la verdad es totalmente diferente: lo que hay que criticar son los enormes despilfarros de la administración priista pasada-incluyendo el costo gastado para ponerlo en condición de volar que tampoco es un gasto causado por la decisión de AMLO, sino, como siempre, por la corrupción de Peña Nieto y sus partidarios, que no usaron el dinero para el dinero para el mantenimiento del avión, sino para su beneficio personal. El problema es que las palabras son baratas y la deshonestidad del hombre infinita: Más temprano durante el día de ayer, empezaron a criticar el empleo del estado mayor presidencial para un ex presidente extranjero. Otra habladuría sin fundamento que AMLO se apresuró a callar.

Pormenorizando, cabe agregar la clara e indisputable explicación del señor presidente: AMLO recordó que antes existía el Estado Mayor Presidencial y cuidaban al presidente 8 mil elementos. Calificó eso como un abuso, un exceso y una extravagancia, y consideró que ni siquiera al presidente Donald Trump lo cuidan tantos elementos. Señaló también que el Estado Mayor Presidencial era un cuerpo de élite y sus integrantes ganaban más que cualquier soldado o marino. Recordó que se tomó la decisión de cancelar ese cuerpo de élite porque eran muchos y gastaban muchísimo. Esto, en línea con todo el actuar del presidente que está subastando todos los excesos pasado para fortalecer las arcas del estado-y por ende financiar las obras públicas y los programas para mejorar la situación de las clases más desamparadas, empezando con una substancial mejora de los sueldos. No necesitamos ir muy lejos para ver que lo que tenemos es un presidente que por fin CUMPLE: Yo tenía una buena secretaria a la cual correspondía cien pesos diario por dos o tres horas de trabajo, pues más no necesitaba; la perdí porque fue empleada por la Sedena en su vivero para sembrar albores maderables, obedeciendo a una de las promesas de AMLO, y ganando $3,500 a la quincena. El dueño de uno de los quioscos que venden la Crónica, Juan Carlos Ruiz, dejó la venta a su señora ya que él gana $5,000 a la quincena como policía municipal-es decir que ahora un policía gana en quince días lo que antes ganaba en un mes. Y esto no beneficia solamente los policías, sino también el gasto público y la seguridad-NUESTRA SEGURIDAD, pues si a un sencillo poli lo pagan bien, es improbable que no haga su deber. De hecho, al respecto comenté hace unos meses: Un lunes, mi día de descanso, iba de compras en la farmacia del Dr. Simi en la Serdán; para estacionarme me metí de revesa y no me fijé que golpeé, aunque sea levemente, una señora. Hice mis compras sin problema, pero cuando volví a mi coche, había tres policías municipales esperándome-uno de los cuales era nada menos que el marido de la señora que golpeé: Me explicaron cortésmente lo sucedido y simplemente me recomendaron-no me amonestaron, sólo me aconsejaron más atención. Todos delgados y muy profesionales. No como los torpes y panzudos de antes. Los pagan más y valen más. Aquí viene al caso la famosa ley de la plusvalía de Carlos Marx, donde se explica claramente que la ganancia del empresario es debida a los bajos sueldos correspuestos a los trabajadores-lo que no es sólo inmoral, sino también estúpido y fácticamente constituye la razón principal por el abismo cívico y económico que separa Latinoamérica desde EEUU y Canadá-donde una cajera del supermercado gana veinte veces más que una local-pero también cobra veinte clientes en el tiempo que la de aquí cobra uno. Llevo veinte y tres años en México y diez aquí, me acostumbré a la mayoría de las costumbres locales, pero sigo encontrando absolutamente desesperante y hasta exasperante la lentitud de las cajeras locales: Si hay que cancelar un cobro tiene que llamar la supervisora, etcétera...No se fijan de ellas porque las pagan poco-y el circulo vicioso retrógrado tercermundista sigue...