Se dice que

Senadores divididos.

Gabriel García Esquivel

Aunque el PRI anunció este pasado fin de semana en su asamblea nacional que va por el carro completo para el 2018, al retener la presidencia de la república, nueve gubernaturas, ganar el mayor número de escaños en el senado y la cámara de diputados, hasta ahora los números no le favorecen, es tercer lugar a nivel nacional en las preferencias electorales, con funcionarios públicos de primer nivel desgastados, que aspiran, mismos que están en desventaja ante Andrés Manuel López Obrador, el panista Ricardo Anaya, por citar algunos ejemplos.

Priistas de todo el país se dieron cita, los de Veracruz, no fueron la excepción, excepto el senador Héctor Yunes Landa que se quedó a en apoyo a las familias afectadas por el huracán Franklin.

El PRI ha generado sus propias mediciones entre la población, encontrando que el de mayor posibilidad, sería Miguel Ángel Osorio Chong, actual Secretario de Gobernación, pero no le da, al igual de cientos de priistas que aspiran al senado y diputación federal, que tampoco tienen posibilidades.

Así pues, el PRI buscará entre los ciudadanos candidatos que no tengan pasado obscuro, gocen de buena reputación, pero sobre todo que les asegure el triunfo. La medida, que pudiera parecer una acción desesperada, parece que de momento es la única alternativa, mientras el PRI define con quienes irá en alianza.

Pero en medio de todas estas estrategias, estudian el crecimiento y el tope de popularidad del tabasqueño Andrés Manuel, y una posible negociación, para que mejor regrese el PAN al gobierno federal, tapándole la posibilidad una vez más, al presidente y fundador de MORENA. Quien también se ha destapado con la cuchara grande con las giras y promoción personal. Eso debe costar una fortuna.

En el estado de Veracruz los dos punteros visibles son los senadores Héctor y Pepe Yunes, ambos en la distancia, cada uno, empujando la carreta para su propio proyecto, pero no se sabe si al ser elegido uno de los dos, el otro se sumará.

Porque en la pasada elección, tras la designación de Héctor Yunes, el equipo de seguidores de Pepe, no se le vieron operando en campaña, quedaron al margen, otros se fueron con el hoy gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

En diciembre de este año se sabrá quién será el candidato a gobernador del PRI, quien sea designado tendrá muy poco tiempo para poder maniobrar y sumar a la otra parte, porque si se queda en la banca, el capital político de uno de los dos senadores, sólo se quedará sin operar, se dispersará, quizás, hasta en contra, condición a la que se acostumbraron los priistas cuando se pervirtieron todos en medio de las pugnas de poder.

El PRI de Veracruz está partiendo de tener más de 700 mil votos duros para ganar el proceso, el resto será chamba del candidato. Si es así, entonces hay mucha labor por hacer, entre las pendientes, la renovación de los comités municipales, darle su lugar a la militancia, y ya que hablan de apertura del partido, buscar entre los ciudadanos, gente que pudiera ser representativa, como lo vienen haciendo MORENA en todo el país, aunque luego se llevan cada chasco.

El PRI no tiene por donde ganar la diputación federal en los distritos vecinos de Huatusco (que comprende Tierra Blanca en el nuevo distrito), y Cosamaloapan, que ahora incluye Acayucan. Si buscan entre los mismos de siempre, el PRI llegará más allá del sótano, mientras que el PAN sino se pervierte ante las pugnas de todos los grupos políticos, podrá transitar sin mayor problema. Mientras que Miguel Ángel Yunes Márquez, ya transita entre los maestros del estado para tomar acuerdos, mientras que los liderazgos de la 32 y 56, esperan la señal desde el gobierno federal.