DE FILOSOFIA Y COSAS PEORES

De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

La revista colombiana Semana señaló que el panorama de la venta de derivados de la marihuana, principalmente el aceite de la flor (cannabinol), pinta tan bien para los industriales, que en unos años el mercado controlado de cannabis será uno de los principales polos de desarrollo del país. Por ahora se sabe que unas 21 empresas ya cuentan con licencias para invertir en cultivos y laboratorios de extracción de principios activos, y que los recursos provienen de Canadá, Estados Unidos, Israel y México, indicó la publicación. Y agrega, además, que esto es apenas el principio de un modelo de negocio, supervisado y controlado por el Estado colombiano, que producirá 40.000 millones de dólares y empleará a unas 100.000 personas. Uno de los principales atractivos para que los fabricantes de derivados del cannabis medicinal inviertan en Colombia, es que producir aquí es más barato que hacerlo en Canadá o Estados Unidos en donde el asunto es relativamente costoso. "Mientras producir un gramo de cannabinol cuesta 3 dólares en Canadá y 1,75 dólares en Colorado, Estados Unidos, en Colombia apenas cuesta 35 centavos de dólar", destacó Semana. Aquí costaría menos aún, pues el sueldo mínimo del país es la mitad del colombiano, pero en México no se hace nada de bueno, o muy poco, pues la mayoría de lo que se hace, se hace para enriquecer los ricos y los políticos. Quizá por esto que al Peje le dicen loco, pues es loco no robar en un país donde todos roban. Así de brutal está la cosa.

En la década entre el 1985 y el 1995, cuando vine a México para quedarme, he visitado asiduamente Colombia y esporádicamente México: conozco los dos países en el mismo tiempo y así puedo aseverar que, digamos, en 1990, Colombia era mucho más peligrosa que México-y ahora es todo lo contrario: cada día aparecen cuerpos desmembrados, como los nueve encontrado en una camioneta en Xalapa, o las ocho cabeza en un taxi-quince en un fin de semana sólo en este estado. Esto ya es rutina en México, mientras que en Colombia se escucha de vez en cuando-y con un hoyo en la frente, no desmembrados por lo regular. Ya he llegado a esta conclusión y escrito al respecto cuando estaba en Cali, hace dos años: en 25 años la ciudad se volvió desde peligrosa y caótica hasta como cualquier ciudad del primer mundo. La razón es multifacética, pero para decirlo todo en una palabra, digamos que en Colombia había sí mucha corrupción, pero también bastante cultura para que esta se imponga, para que el padrón electoral escoja mejor sus representantes. Virgilio Barco, César Gaviria-hasta a Santos, el actual, fueron personajes decentes, más o menos fueron buenos presidentes.

En 1997 escribí una carta a Zedillo y los jefes de la PGR y Suprema Corte, sugiriendo legalizar la mariguana y la cocaína-y penalizar más toda anfetamina y, más que todos, la heroína. Esto habría acabado con el narcotráfico casi por completo, pues en aquel entonces todavía no había muchos cultivos de amapola, como los hay ahora principalmente en Guerrero y en Sinaloa, razón por la increíble violencia en estos dos estados-dos de los cinco que EEUU ha clasificado tan peligrosos como Siria, un país en guerra, y alertados sus ciudadanos a no viajar a estos cincos estados mexicanos-los demás siendo Tamaulipas, Michoacán y...no me acuerdo el quinto. Pero tampoco podemos quejarnos con los gringos, o acusarlos de excesiva severidad, pues este estado no ha sido incluido en la lista negra-y miren lo peligroso que es. Ahora falta aclarar porque legalizar coca y mota y penalizar más heroína, cristal, etc. Pues porque las primeras no son físicamente adictivas, las segundas sí, son como venenos-y el estado tiene el derecho y el deber de proteger sus ciudadanos desde tal venenos-lo que no se puede decir cuando se habla de sicología, de adicción sicológica. Una adicción sicológica no está en la droga, está en la cabeza de quien la usa.